Rodrigo Pérez, sostenedor exitoso: “Aplicamos la teoría del constructivismo social”

No seleccionan, tienen alumnos con autismo y déficit atencional y aún así le ganaron al Instituto Nacional en el último Simce de Segundo Medio.

A los 14 años Rodrigo Pérez y Araceli Rojas fueron padres por primera vez.

Eso no fue obstáculo para que ambos estudiaran en la Universidad del Maule. Rodrigo se convirtió en profesor básico y su esposa, en educadora de párvulos. Además él es magíster de la U. de Talca.

Rodrigo Pérez, sostenedor del Colegio Vygotsky (Imagen Diario La Segunda).

Rodrigo Pérez, sostenedor del Colegio Vygotsky (Imagen Diario La Segunda).

Hoy, 26 años después, tienen un colegio particular subvencionado en las afueras de Curicó, con 360 alumnos y un presupuesto de $ 350 millones al año.

No es un colegio muy grande, pero el 2013 le ganó al Instituto Nacional en el Simce de Segundo Medio. No seleccionan, y tienen a 11 niños con necesidades especiales permanentes (autismo o retardo mental leve) y a otros 22 transitorios (déficit atencional o hiperactividad).

Tienen 37 profesores. El aporte de los padres es de $ 38.000, aunque hay numerosas becas, porque el 70% de la matrícula son alumnos vulnerables.

El Colegio Vygotsky está en la ribera del estero Guaiquillo, afluente del río Mataquito, donde los alumnos hacen kayak si el caudal lo permite. Tienen también 2.400 metros cuadrados para aprender.

Partieron en 1999 con un jardín infantil, en una casa arrendada a dos cuadras de la Plaza de Armas de Curicó. Rodrigo era el director y hacía clases de computación, la otra profesora era Araceli. “Fue así porque al principio íbamos a los bancos y a los cinco minutos estábamos de vuelta en la calle con nuestros sueños”, dijo.

Sus hijas Matilda (7) y Anais (11) están en el colegio. “Ellas son hijas de la educación particular subvencionada. Cuando estamos educando, también las educamos a ellas”.

El mayor, Alexis, no pasó por ahí, aunque él es una de las causas de por qué instalaron un colegio. “En 1992 estaba en un colegio municipal, pero un paro eterno nos llevó a cambiarlo a un particular subvencionado. Ahora se titulará de Ingeniero Civil Industrial en la Universidad de Chile y no tuvimos ayuda del Estado porque somos sostenedores”, dijo.

- ¿Cómo los afecta el proyecto de reforma educacional?

- Según la categorización del Mineduc, tenemos fines de lucro. Somos una sociedad comercial de responsabilidad limitada con dos socios, mi esposa y yo. Cobramos un sueldo por nuestra gestión y horas de clase, pero no retiramos utilidades. Por el tamaño de nuestro colegio es muy difícil transformarnos en una corporación sin fines de lucro. Para colegios con menos de mil alumnos el modelo de una fundación no es aplicable.

- ¿Y la parte de que les van a comprar el colegio tampoco les sirve?

- Si hay alguien que ha lucrado, entre comillas, con este proyecto es la tasa de interés del banco, que aún estamos pagando. Tampoco es viable la fórmula de vender el inmueble al Estado, porque está hipotecado. Por eso, cuando el ministro Nicolás Eyzaguirre plantea comprar a doce años, entonces no tendría que entenderse con nosotros, sino con el banco, que es el dueño. Así pasa con el 75% de los sostenedores del país. Por más que se diga que queremos un buen precio para vender, cualquier persona sabe que si alguien quiere cambiar las reglas se tendrá que entender con la banca.

Aunque impronunciable, el nombre Vygotsy no es un capricho, porque Rodrigo no dejó nada al azar. “Lev Vygotsky fue un sicólogo ruso, que murió a los 33 años y que creó la teoría del constructivismo social. Es bien difícil de aplicar en educación porque no es un método claro como el Montessori, pero nosotros lo hacemos”.

- ¿Y cómo se refleja en su colegio?

- En un mismo curso podemos tener tres tipos distintos de pruebas, según las capacidades de los niños. A uno promedio, una prueba general, una un poco más «ajustada» para un niño con déficit atencional, y otra más para un niño con necesidades educativas permanentes.

Cuando la primera generación llegó a octavo básico, dejaron pasar un par de años antes de crear el primero medio, porque sabían que en la región había escasez de profesores de enseñanza media con especialidad. “Sabíamos que pronto se iba a titular la primera generación de la UC del Maule, entonces esperamos hasta que ellos egresaran para dar el salto”.

En el Vygotsky un docente puede aspirar al millón de pesos mensuales.

“A los profesores les queremos dar todas las oportunidades que nosotros no tuvimos”, reflexiona Pérez.

Fuente: Diario La Segunda

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